Definitivamente, hay días en los que nos despertamos sin ninguna motivación, preguntándonos si esta vida tiene algún sentido. Pero ¡no hay que perder la esperanza! Esta vida tiene muchas cosas por las que vale la pena vivirla, todo depende de cómo la veamos.

En realidad, todo depende del enfoque que le estemos dando a nuestros pensamientos: ¿Estamos viendo el vaso lleno o lo vemos solo a medias? ¿Queremos ver el vaso lleno o lo queremos ver a medias? ¿Queremos vivir una vida plena o queremos vivirla a medias? ¡La elección es solo nuestra!

Nuestros pensamientos son como una espada de doble filo, son la base del proceso creativo; por lo tanto, pueden ayudarnos a construir la vida que deseamos tener o pueden producir un cambio en nuestras mentes volviéndolas negativas y destructivas. La misma mente que puede crear, por ejemplo, un arte tan hermoso y eterno como el de Leonardo Da Vinci, o un genio matemático como Albert Einstein, también puede producir una locura como la de Adolfo Hitler. Todo depende de aquello en lo que estén enfocados los pensamientos.

Hacia donde voy ahora . . .

Está estimado que diariamente producimos alrededor de unos 60.000 pensamientos, lo lamentable es que, la mayoría de nosotros no tiene ningún control sobre lo que está pensando.

Los pensamientos parecen ser como el mercurio, nunca los podemos atrapar, y en vista del poder creativo que tienen sobre nuestras vidas, resulta evidente que debemos darle la importancia que merecen, a menos que queramos convertirnos en esclavos de ellos.

La deducción más lógica que he leído sobre cómo nuestros pensamientos le dan forma a nuestro destino ha sido expuesta por el Dalái Lama, quien dice:

  • Cuida tus pensamientos porque ellos se convierten en tus palabras.
  • Cuida tus palabras porque ellas se convierten en tus acciones.
  • Cuida tus acciones porque ellas se convierten en tus hábitos.
  • Cuida tus hábitos porque ellos moldean tu carácter.
  • Cuida tu carácter porque le da forma a tu destino y ¡tu destino será tu vida!

No creo que haya más nada que decir al respecto, sólo hay que leer y asimilar esta simple verdad que ha sido elegantemente expuesta por uno de los más grandes maestros espirituales de nuestro tiempo.

ENERGÍA INTERIOR

Sin embargo, hay algo que no quisiera dejar de comentar sobre el proceso del pensamiento, y es la relación que existe entre el pensamiento y la depresión; un síndrome que está volviéndose endémico en nuestras sociedades.

Las causas de la depresión son múltiples, pero se agravan con la presencia de pensamientos negativos recurrentes que nos atrapan.

La mayoría de nosotros tiene la capacidad de racionalizar cualquier incidente desafortunado; no obstante, lastimosamente, un gran número de personas no puede hacerlo, por lo que se dejan atrapar por pensamientos depresivos que, en el peor de los casos, terminan paralizándolos.

Para controlar nuestros pensamientos hay muchos ejercicios sencillos que podemos hacer. Considero que la meditación es la mejor herramienta para lograrlo (con excepción de casos especiales que requieren supervisión médica). Sin embargo, una forma simple de controlar la rabia (o ira) es contando regresivamente de 50 a 0. Otra manera de hacerlo es recreando en nuestra mente momentos felices que hayamos experimentado en la vida; así, por ejemplo, podemos recordar nuestra niñez, algún viaje, momentos en familia o sucesos específicos con nuestros padres o hijos.

Siempre enfatizo que no es suficiente con traer estas imágenes a nuestra mente, pues tenemos también que sentirlas. Cuando las sentimos, nos damos cuenta de que esos episodios de depresión son solo momentáneos.

La vida vale la pena vivirla, no nos enfoquemos en el vaso a medias, pongamos nuestra atención en mantener el vaso lleno y vivamos a plenitud. ¡Vale la pena!